Las comunidades de la parte alta del distrito de Marcapata atraviesan una emergencia silenciosa que no suele figurar en los balances optimistas. Las intensas nevadas de los últimos días han cubierto extensas zonas de pastos naturales en sectores como Kachi y Parina. Esto deja un paisaje blanco y una realidad oscura.
La ganadería, principal sustento de estas familias, ha quedado prácticamente paralizada por la falta de alimento para alpacas y llamas. La nieve no solo sepultó el pasto. También puso en cuenta regresiva a cientos de animales expuestos al frío extremo.
Pérdidas y aislamiento
Ya se reportan pérdidas de ganado. Es una señal temprana de un impacto económico devastador para comunidades que viven al límite incluso en tiempos normales. Cuando el forraje desaparece, también desaparece la única garantía de ingresos.
A esta crisis se suma el deterioro de las vías de comunicación. Derrumbes, deslizamientos y caída de piedras han interrumpido el tránsito en varios tramos. Esto refuerza el aislamiento de las zonas más altas. La geografía adversa convierte la emergencia en encierro y la distancia en abandono.
Llamado a la ayuda urgente
Mientras tanto, la respuesta estatal sigue siendo más un rumor que una presencia concreta. Las familias afectadas esperan ayuda para salvar lo que queda de su ganado y de su economía. El tiempo avanza con la misma puntualidad con la que suele llegar el frío: sin anuncios y sin contemplaciones. En Marcapata, hoy, la nieve no solo cubre el paisaje. También tapa la fragilidad de un sistema que siempre reacciona tarde.






















