Señora doctora Elcira Farfán Quispe, Presidenta de la Corte Superior de justicia de Cusco.
Doctor Andrés Quinte Villegas, magistrado cesante homenajeado en esta significativa fecha.
Señoras y señores autoridades civiles, políticas, militares y eclesiásticas presentes en este auditorio.
Señoras y señores Magistrados y Magistradas: Jueces Superiores, Jueces Especializados, Jueces Mixtos, Jueces de Paz Letrado y Jueces de Paz.
Señoras y señores miembros del personal administrativo.
Distinguida concurrencia:
En esta significativa fecha, permítanme saludar a aquellos hombres y mujeres de ley, que abrazaron con valentía, templanza y firmeza esta noble profesión de la judicatura, de gran importancia para la construcción de una sociedad, que transforme la realidad, fomentando la igualdad y la justicia, para así fortalecer el Estado Constitucional de Derecho; especialmente, a los jueces y juezas que conforman nuestra Corte Superior de Justicia de Cusco que este año conmemora su Bicentenario de creación, bajo el lema “justicia que trasciende”.
El día del juez, instituido a consecuencia de la creación de la Alta Cámara de Justicia de la República por parte del general don José de San Martin el 04 de agosto de 1821, mediante Decreto Ley N° 18918 del 03 de agosto de 1971; cuya denominación –en reconocimiento a la paridad de funciones en la sociedad- se actualizó al “Día del Juez y la Jueza” mediante Resolución Administrativa de Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia N° 06-2020-SP-CS-PJ de fecha 16 de julio del 2020, tiene la finalidad de enaltecer la magistratura nacional, siendo indispensable mencionar el histórico logro de la despolitización en la designación de un magistrado, lo que ocurrió a partir de la vigencia de la Constitución Política de 1993, con la creación del Consejo Nacional de la Magistratura, en la actualidad Junta Nacional de Justicia, lo que permitió la instauración de un procedimiento que garantiza la institucionalidad democrática de nuestra institución, emergiendo así en este nuevo contexto constitucional, la evaluación del perfil del magistrado, que acorde a la Ley de la Carrera Judicial, Ley 29277, está ligado a características tales como: la sólida formación jurídica, una conducta ética y moral irreprochable, la independencia y autonomía en el ejercicio de la función, el conocimiento de la realidad nacional y aptitudes para la organización y gestión del despacho judicial; características indispensables para un magistrado.
LA CARRERA JUDICIAL
En este contexto, la carrera judicial tiene como objetivo: garantizar la independencia, idoneidad, permanencia y especialización de los jueces; así como optimizar el servicio de impartición de justicia, el cual está ligado –como señala Fix-Zamudio (1994)- a la tutela de los derechos fundamentales de los ciudadanos, la tutela y prevalencia de condiciones que garanticen la seguridad y paz social.
¿Y cómo se logra dicha finalidad?
Pues, se requiere de una sólida formación ética y moral, resaltando aquellos valores contenidos en los Principios de Bangalore sobre la conducta judicial, aprobado en la resolución 2003/43 por la Comisión de derechos humanos de la ONU, siendo estos la independencia e imparcialidad, que requiere de una defensa férrea frente a cualquier injerencia interna o externa sobretodo en nuestra sociedad peruana en la que impera una corrupción sistemática; además, la integridad y corrección de nuestras decisiones, que implica no solo la regulación de nuestra conducta dentro del despacho judicial, sino también fuera de el, lo que alcanza incluso a nuestra familia; la igualdad en nuestro ejercicio profesional y decisiones, sin ningún tipo de sesgo, estereotipo o prejuicio hacia ningún justiciable, especialmente si se trata de personas que pertenezcan a grupos vulnerables y la competencia y diligencia en el cumplimiento de las funciones con la celeridad debida, pero además en la constante capacitación y especialización en nuestra función.
Agenda 2030 para el desarrollo sostenible
En este marco, las Naciones Unidas en 2015, aprobó la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, cuyo Objetivo 16º se refiere a la paz, a la justicia y a instituciones fuertes y con este objetivo se pretende: «Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas».
En la Agenda 2030 son tres las metas más relevantes para la Justicia: en primer lugar, «promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos» (16.3); en segundo lugar, contar con instituciones que sean eficaces y transparentes y que rindan cuentas (16.6), fortaleciéndolas mediante la cooperación internacional (16.1); y, en tercer lugar, proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales (16.10), promoviendo y aplicando leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible (16.b).
Es en esta meta que, el rol de los jueces y juezas en la actualidad adquiere particular trascendencia y relevancia para el desarrollo sostenible de nuestra sociedad, pues la concepción de la justicia –antes tradicional- hoy en día afronta vertiginosos cambios que nos obligan a adaptarnos a los nuevos retos.
RETOS DE LA JUDICATURA EN LA ACTUALIDAD
En la coyuntura actual del país, de inestabilidad política, deterioro de la gobernabilidad y desconfianza de la ciudadanía en las instituciones, la labor de los jueces y juezas adquiere particular importancia, pues parafraseando las letras de nuestro himno del Poder Judicial, debemos ser la luz que alumbre la democracia, sabiendo mantener la igualdad con justas decisiones sustentadas en la legitimidad.
Nuestras decisiones en esta coyuntura, no solo deben fundamentarse en la ley y la Constitución Política del Perú, sino que perteneciendo al sistema interamericano de derechos humanos al haber ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos aún en el año 1978, y reconocer la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1981, es nuestra obligación resolver los casos no solo en observancia del bloque de constitucionalidad, sino también del bloque de convencionalidad, aplicando estándares internacionales, sobretodo en aquellas decisiones que impliquen la protección y acceso a la justicia de poblaciones vulnerables.
Otro reto, es la incorporación de la inteligencia artificial en la labor jurisdiccional, que ya en algunos países como Estonia –el país más avanzado en materia digital- se utiliza en la resolución de casos civiles de menor cuantía, y no solo como ayuda en el procesamiento de datos. Estos avances cuyo impacto debiese ser lograr un sistema de justicia más barato, eficiente y de mayor acceso a la población; nos exige, no solo capacitarnos en el uso de tales herramientas y proponer soluciones innovativas a los problemas de nuestra institución, sino también resaltar las bondades del ser humano en el ejercicio de la judicatura como la práctica de las habilidades blandas en la atención al usuario interno y externo del Poder Judicial, pues la atención con empatía, comunicación asertiva, respeto y libre de estereotipos son capacidades irremplazables que, sumados a un conocimiento del conflicto no solo jurídico, sino social y cultural para su adecuada resolución, deben caracterizar a la justicia humana.
Adicionalmente a ello, se requiere de responsabilidad y compromiso ético para la alimentación de la inteligencia artificial, a fin de evitar que se repliquen decisiones con sesgos cognitivos y presencia de prejuicios o estereotipos –lo que ha sido una de las principales críticas al uso de la IA-.
Esto me lleva al tercer reto que, considero es el más urgente para la judicatura nacional en la actualidad, la erradicación de la corrupción al interior del Poder Judicial y en el país, pues esta práctica que como indica el autor Michel Rowland, en términos sencillos se define como “el abuso de poder público para obtener un beneficio particular” debe ser proscrita desde nuestro comportamiento personal, como utilizar el cargo para cuestiones ajenas al ejercicio de nuestra función, hasta tener tolerancia cero frente a actos irregulares que puedan cometer nuestros pares denunciando los mismos al órgano de control o al Ministerio Público, igualmente frente a aquellos abogados o personas externas a nuestra institución que se irroguen influencias simuladas para pretender influir en nuestras decisiones; cuanto más, al momento de juzgar actos delictivos de autoridades que olvidan que la función pública es un servicio y no un medio para fines personales.
Para ello, es un imperativo ético que los jueces y juezas, hoy más que nunca, defiendan férreamente su imparcialidad e independencia, frente al poder político, la presión mediática, y cualquier otra influencia externa, a fin de erradicar este flagelo que socaba las estructuras del Estado Constitucional de Derecho, recordemos que –como dijo el papa Francisco- el pecado se perdona, la corrupción no puede ser perdonada.
HOMENAJE AL MAGISTRADO CESANTE ANDRES QUINTE VILLEGAS
En sesión de Sala Plena de fecha 11 de julio del presente año, las Magistradas y Magistrados superiores de Cusco, designaron como el magistrado homenajeado para esta notable ocasión, al señor magister ANDRÉS QUINTE VILLEGAS, quien desempeñó una loable “Carrera Judicial” de 23 años, incorporándose a este Poder del Estado, el 27 de julio de 1992, y cesando como Presidente de la Sala Penal de Apelaciones Transitoria, en adición Sala Penal Liquidadora de Cusco el 09 de noviembre de 2015; quien es un ejemplo de esfuerzo y tenacidad al momento de alcanzar las metas, sin importar la edad o las circunstancias adversas de la vida, y de que se puede conjugar exitosamente la vida profesional, académica y personal.
Con vuestra anuencia, compartiré con ustedes, las referencias autobiográficas – Hoja de Vida – de nuestro homenajeado:
Mg. ANDRÉS QUINTE VILLEGAS
-Nació en Cusco, el 10 de noviembre de 1945, siendo sus padres don Nicolás Quinte Tello y doña Esther Villegas Barzola, fue el mayor de nueve hijos, siendo sus hermanos Porfirio, Olga, Apolinar, Vilmark, Ruben, David, Delfina y Nicolás.
-Creció en Abancay hasta los 19 años, donde cursó estudios primarios y secundarios en el Glorioso Colegio Nacional Miguel Grau de Abancay, así como estudios superiores en la Escuela Normal La Salle de Abancay, donde se graduó como docente a los 19 años.
-Posteriormente, se mudó a la ciudad de Cusco, donde laboró como profesor de educación primaria y secundaria, en las instituciones educativas Túpac Amaru, Independencia e Inca Garcilaso de la Vega; a la par que cursó estudios de abogacía en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, optando el grado profesional de abogado en 1978, con 32 años de edad, período en el que incluso realizó prácticas preprofesionales en el estudio jurídico del Dr. Aldo Estrada Choque.
-En el 2014, obtuvo el grado de Magister en derecho mención Derecho Penal y Procesal Penal por la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y cursó estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
-Al graduarse ejerció la carrera como profesional independiente; y es, a los 46 años de edad que abraza la judicatura, siendo designado como juez superior provisional en fecha 27 de julio de 1992 y el 02 de febrero de 1996, fue nombrado como juez superior titular.
-Durante dicho periodo de tiempo integró las Salas Penales de Cusco, presidiéndolas en su mayoría, al ser esta su área de especialidad.
-Fue elegido presidente de la Corte Superior de Justicia de Cusco, en el año 2003, y además fue Jefe de la Oficina Distrital de Control de la Magistratura de Cusco (hoy Oficina Desconcentrada de la Autoridad Nacional de Control) en el período de 2009 a 2011, período en el que logró la intervención de un ex magistrado por actos de corrupción.
-Cesó en el año 2015, siendo presidente de la Sala Penal de Apelaciones Transitoria, en adición Sala Penal Liquidadora de Cusco el 09 de noviembre de 2015.
-Además, ejerció la docencia universitaria en su alma mater, la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco desde 1980 al 2010, y también en la Universidad Tecnológica de los Andes del 2004 al 2008, y en la Universidad Continental del año 2016 al 2018, enseñando las materias de derecho penal, constitucional, derecho presupuestario, entre otras.
-No obstante, su recargada labor profesional y académica, hoy tiene tres hijos: Víctor Andrés, Gabriela y Andrea, nacidos en el año 1969, 1973 y 1998 respectivamente, todos ellos profesionales formados y hoy miembros productivos de nuestra sociedad, dos de los cuales abrazaron la carrera profesional de su padre, la abogacía; a quienes ama profundamente, conjugando su carrera profesional con la labor de padre, tal es así que Andrea -su hija menor- era asidua visitante de las oficinas de este palacio de justicia durante sus primeros años de estudio, visitas durante las cuales su padre dejaba momentáneamente sus labores por atenderla amorosamente, quien bajo dicho ejemplo hoy es una colega abogada.
Momentos difíciles como juez
En la entrevista sostenida con el magistrado homenajeado, refiere como alguno de los momentos difíciles de su carrera judicial el conocer casos emblemáticos que involucraban a autoridades regionales, en los que pese a la presión social y política emitió sentencia condenatoria en contra dos ex gobernadores regionales de Cusco, Hugo Gonzales Sayan y Jorge Acurio Tito, y un ex congresista, Benicio Ríos Ocsa, decisiones que le llevaron a perder amistades que no entendieron que la justicia no se negocia.
Otro momento difícil, fue cuando fue destituido del cargo por el entonces Consejo Nacional de la Magistratura, golpe que fue muy duro para su familia y su persona; sin embargo, durante dicho período de más de dos años, lejos de abatirse o amilanarse continuó con el ejercicio libre de la abogacía con la frente en alto, sin pretender recibir un trato especial por sus ex compañeros de trabajo; para luego finalmente retornar al ejercicio de la magistratura por mandato de la justicia constitucional.
Su legado en la magistratura
Nuestro homenajeado siente que su legado se trasunta –entre otros- en los alumnos que formó con principios, varios de los cuales hoy son excelentes magistrados como el Dr. Pedro Alvarez Dueñas y nuestra actual presidenta, Dra. Elcira Farfán Quispe.
Además, varios de los entonces servidores –y hoy magistrados- que laboraron con él, resaltan su puntualidad, pulcritud en su presentación, y exigencia en el trabajo desde la ortografía hasta la celeridad en el cumplimiento de sus funciones, y como ello les animó a perfeccionarse en la labor; además de las pautas recibidas para ser proactivos buscando soluciones a los problemas que se pudiesen presentar en la labor jurisdiccional, así como a asumir nuevos retos; ello siempre con el sentido de humor que lo caracterizaba, al apodar ocurrentemente a sus colegas y bromear con su personal, como el hecho de subirse a una silla para saludar atentamente con un beso en la mejilla a una de sus servidoras de alta estatura, tomando así con humor incluso sus características propias; lo que también ocurría cuando percibía un error reaccionando con su clásica muletilla “cáspita”.
Pero, sin duda su máximo legado son sus hijos, hoy profesionales y miembros productivos de la sociedad a quienes formó amorosamente, resaltando que él siempre instó a su hija menor, Andrea, desde sus primeros años de vida, a ser independiente y tener herramientas de defensa, instruyéndole sobre cómo moverse sola en la ciudad, hasta cómo actuar frente a cualquier peligro, lo que le ayudó a desplazarse sola incluso durante sus primeros años escolares para visitar sorpresivamente a su amado padre en el trabajo; enseñanzas que perduraron en el tiempo y le han llevado a ser una mujer empoderada y excelente profesional en la actualidad.
Por dicha labor reciba señor doctor Andrés Quinte Villegas el homenaje de los magistrados, personal jurisdiccional y administrativo de esta Corte Superior de Justicia de Cusco, por su loable trayectoria profesional en la judicatura y docencia.
Como colofón a este homenaje y discurso permítanme transmitirles uno de los consejos que el Dr. Andrés Quinte brinda a los jóvenes profesionales que pretenden abrazar esta noble carrera: “Entren limpios de ambiciones y llenos de convicciones. Ser juez es un honor, pero también una carga: no se puede fallar en la integridad” y agrego a lo dicho -siendo el año de nuestro bicentenario-, lo referido por el libertador José de San Martín en 1821 al establecer la Alta Cámara de justicia, entendiendo la importancia de la separación de poderes, señores jueces y juezas “Su independencia es la única y verdadera salvaguardia de la libertad del pueblo”.
Feliz Día del Juez y la Jueza !!!.
Muchas gracias.
Cusco, 04 agosto del 2025.






















