Especialmente en la zona del Intihuatana, que está a cargo del Ministerio de Cultura, la Contraloría General de la República (CGR) alertó riesgos en el mantenimiento que se ejecuta en la ciudadela de Machu Picchu. Esto ocurrió en el marco del operativo multisectorial territorial realizado en la región del Cusco.
La zona con daños se ubica en la colina del Intihuatana o reloj solar, donde se registró un asentamiento en sus bases. Además, el 80% de la infraestructura lítica (rocas) de la maravilla presenta afectación por agentes biológicos, principalmente líquenes.
Daños en el Intihuatana
La comisión de control que realizó una inspección en el santuario halló desprendimiento en los andenes orientales del Intihuatana. Esta zona actualmente se encuentra contenida con puntales de troncos de árboles. De continuar este proceso, se correría el riesgo de colapso en esta parte de la ciudadela, que está inhabilitada desde junio de 2024.
El gerente de control político, institucional y económico de la CGR, Luis Castillo Torrealva, informó que el Ministerio de Cultura y la Dirección Desconcentrada de Cultura proyectan ejecutar una intervención arqueológica. Además, presentarán un proyecto de inversión que contará con el acompañamiento de la Contraloría mediante un enfoque de control preventivo.
“Tenemos conocimiento de que está en evaluación un proyecto de inversión para una intervención arqueológica de Machu Picchu, el cual tendrá el acompañamiento de la Contraloría General mediante el control preventivo, porque para nosotros la ciudadela inca, así como la fortaleza de Sacsayhuamán y otros sitios arqueológicos del Cusco, son de suma importancia por lo que significan para el turismo nacional y mundial”, señaló.
Afectación por agentes biológicos
La comisión también advirtió la afectación causada por líquenes, agentes naturales que generan la biodegradación de la capa superficial de los elementos líticos. Esta situación agrava la preservación del patrimonio cultural, pues se estima que los agentes biológicos afectan al 80% de la infraestructura.
Pese a los trabajos de mantenimiento iniciados en 2014, hasta la fecha solo se ha controlado la contaminación en un 20% de las construcciones de piedra. Por ello, se requiere una intervención integral y multisectorial para detener la proliferación de los agentes contaminantes.
Incremento de visitantes y necesidad de conservación
Entre enero y octubre de 2025, la ciudadela de Machu Picchu registró el ingreso de 1 332 868 visitantes, lo que representa un incremento del 3% respecto al año anterior. El complejo arqueológico tiene una capacidad máxima de carga de 5600 visitantes por día en temporada alta y de 4500 en temporada baja o regular.
“Si no se implementa un plan de mantenimiento, se corre el riesgo de que los líquenes puedan pulverizar la estructura lítica de nuestra maravilla mundial. Por ello, es importante un trabajo multisectorial y con especialistas que garanticen un buen resultado. Es lo que vamos a alertar al Ministerio de Cultura a través de un informe de control”, agregó Castillo Torrealva.
Casos similares en Sacsayhuamán
El mismo problema de contaminación por líquenes también afecta parte de la estructura lítica de la fortaleza de Sacsayhuamán. Esta construcción se encuentra igualmente en proceso de evaluación para la elaboración de un plan integral de intervención y mantenimiento.






















