Gracias a la decisión y trabajo de sus vecinos.
La Calle Siete Borreguitos del barrio de San Cristóbal, que irradia belleza por maceteros de barro con flores multicolores colocadas en paredes blancas de casas típicas de tejado rojo y visitada a diario por turistas, ya es Jerarquía 2.
La estrecha arteria de piedra, que forma parte del circuito “Siete Calles Siete”, despertó el interés en los viajeros semanas antes de la emergencia sanitaria por la pandemia de covid-19, cuando los vecinos, de forma mancomunada, se reunieron y se esforzaron por embellecerla y mantenerla limpia. Este buen propósito fue obstaculizado por la municipalidad del Cusco, que amenazó con sancionarlos por haber efectuado las obras de embellecimiento.
La vía conecta con la Waka Viroypaccha o Sapantiana, un lugar sagrado para los incas con el río Choquechaka y el importante acueducto colonial de Sapantiana, construido entre los siglos XVII y XVIII para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Inicialmente era conocido como “Ccopapata”, por ser un botadero de cenizas, y luego pasó a llamarse Siete Borreguitos, pues era habitual ver pasar a señoras, jóvenes y niños con sus ovejitas camino al río.
Rosendo Baca Palomino, gerente de la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur), dijo que el lugar es sensación para los turistas y, conforme han monitoreado y levantado un informe, esta zona del Centro Histórico de Cusco es recorrida hasta por más de 1,500 visitantes por día.
El funcionario destacó la historia, las peculiaridades, características arquitectónicas y el gran valor agregado de ser embellecida por sus habitantes, convirtiéndola en un espacio para el disfrute de los visitantes, lo que le permitió reconocerla como Jerarquía 2.
“Básicamente Siete Borreguitos tiene un registro de visitantes, tiene cultura, historia, un buen estado de conservación, seguridad y limpieza que han sido evaluados por un comité de la Gercetur, un grupo de técnicos y profesionales que llevaron el proceso e hicieron un expediente completo”, resaltó.
El furor que causó Siete Borreguitos es replicado en la actualidad por los vecinos de las calles Resbalosa, Pumacurco y otros del mismo barrio y San Blas, quienes han optado por adornar y darle vida con maceteros y flores, despertando en guías de turismo la iniciativa de llevar allí a sus delegaciones.






















