Proponen en Chile que juergueros cuiden a los enfermos con Covid 19

El Gobierno de Chile ve con preocupación el gran número de fiestas clandestinas que se realizan a pesar de las prohibiciones de estas debido a la crisis sanitaria por la COVID-19. En ese sentido ayer el ministro chileno del Interior, Rodrigo Delgado, en conjunto con los Carabineros, entregó un balance sobre las infracciones cometidas durante la pandemia.

Las autoridades chilenas han intervenido 148 fiestas no autorizadas o ilegales, con al menos 2 541 personas detenidas en todo el país. El mayor grupo asistente a estos eventos son jóvenes, quienes vulneran las normas sanitarias, cuyas edades rondan entre los 14 y 36 años.

Por esta razón, el Gobierno ha empezado a evaluar nuevos tipos de sanciones para aquellos que no respetan las medidas sanitarias establecidas, entre ellas, el trabajo comunitario y el cuidado de enfermos.

“La ley permite a la persona que, por ejemplo, sean condenada por participar, por ejemplo, en eventos como las fiestas clandestinas, que tengan penas alternativas, como por ejemplo hacer trabajo voluntario. Creo que hay que empezar a pensar en otro tipo de medidas para las personas que sienten cierto desprecio por su salud, pero lo más grave también por la salud de los demás”, detalló el ministro Delgado.

El ministro del Interior criticó a estas personas y señaló que “no tienen conciencia del sufrimiento que genera esta enfermedad”. “Si no van a contribuir a detener la enfermedad, que no contribuyan a extender la enfermedad. Y creo que esa conciencia hay que tomarla. Justamente que estas personas visualicen aquello”, añadió.

El tema entró a debate en Chile, luego de que hace dos semanas carabineros intervinieran una fiesta organizadas por jóvenes adinerados en la exclusiva localidad de Cachagua (a 165 km de la capital, Santiago), que generaron un incremento significativo de los casos por coronavirus en esa zona.

Lo cuestionable fue que no hubo ningún detenido en esta intervención, a diferencia de las operaciones que realizan carabineros en barrios de clase media a baja. “[Queremos que] visualicen el sufrimiento que genera esta enfermedad, que puedan estar en contacto con familias que han perdido un ser querido o con familias que tienen a alguien complicado desde el punto de vista de salud”, agregó.