Cinco razones porque el Perú soporto con mayor severidad embate de la pandemia

A pesar de haber implementado antes medidas restrictivas

Al inicio de la pandemia, Perú lideró rankings auspiciosos como el de los primeros países que impusieron restricciones y el de aquellos que destinaron mayores paquetes de ayuda para la gente afectada por la suspensión de la economía.  Pero meses después, medios de todo el mundo empezaron a informar sobre las altas cifras de contagios en Perú, las deficiencias de la cuarentena y la fuerte caída económica que golpeaba al país. Ahora, más de cinco meses después, el país sudamericano lidera una de las clasificaciones tal vez más penosas: es el que tiene la tasa de mortalidad por covid-19 más alta de los 20 países más afectados por el virus, según la Universidad Johns Hopkins.  5 factores explican por qué la estricta cuarentena no impidió que Perú sea el país con más graves consecuencias generadas por la pandemia.

1. Deficiencias en el sistema de salud

El doctor Eduardo Gotuzzo, profesor emérito de la Universidad Cayetano Heredia de Lima y exdirector del Instituto de Medicina Tropical de esa institución, señala como uno de los factores de la crisis el hecho de que la pandemia sorprendiera a Perú con una baja inversión en salud, con una escasez de camas hospitalarias y de cuidados intensivos, con personal mal pagado y un solo laboratorio capaz de procesar pruebas moleculares. El gasto público en salud, como porcentaje del crecimiento económico, ha aumentado levemente en las últimas dos décadas. En 2017 llegó a un 4,9% del PBI, según la última estimación que tiene el Banco Mundial.

2. Enfoque en cuidados intensivos en vez de en prevención

Para Gozzer, el factor más importante es “que se tuvo un enfoque más hospitalocéntrico que preventivo y de detección o de salud pública”. “A pesar de las acertadas medidas tempranas (cierre de escuelas, fronteras, cuarentena), el enorme aumento de la disponibilidad de camas de hospitalización y de cuidados intensivos (UCI) y la dedicación del personal de salud y los funcionarios encargados la respuesta a la pandemia, los resultados no han sido los esperados”, dijo Gozzer.

Al centrar los esfuerzos en aumentar el número de camas de cuidados intensivos, Gozzer cree que “se ha actuado sobre el punto final del recorrido (de la enfermedad) al que llega una persona con covid-19, una cama de cuidados intensivos, y que puede terminar en la muerte”, opinó. “Los que trabajamos en salud pública buscamos contener un brote, que (los pacientes) no lleguen a cuidados intensivos”, dijo Gozzer.

Este enfoque significó que también los pacientes de covid-19 solo pudieran atenderse en hospitales, en vez de tener la posibilidad de acudir a postas de salud o centros médicos (de atención ambulatoria) en etapas más tempranas de la enfermedad, explica Gotuzzo.

Gozzer también critica que el gobierno haya utilizado más pruebas serológicas o rápidas como pruebas de diagnóstico de covid-19, cuando sirven para otros propósitos, como el control epidemiológico, en vez de las pruebas moleculares. Las pruebas rápidas no te dicen si alguien está contagiado en el momento, sino que muestran infecciones pasadas. Las pruebas moleculares sí confirman casos vigentes de covid-19.

3. Escasez de oxígeno

Otro problema que afectó la lucha contra la pandemia fue la escasez de oxígeno. “Tuvimos que vender casi todo para conseguir el oxígeno y que mi mamá no se ahogara”: la escasez del vital gas en Perú por el covid-19 que puso en alerta al gobierno. En varios momentos de la emergencia, los medios difundieron imágenes de gente formando largas colas para conseguir oxígeno, demanda que llevó a que muchos proveedores subieran los precios del insumo y que se abrieran puestos clandestinos de venta de oxígeno.

En junio, el gobierno declaró el oxígeno como producto de “interés nacional” y ordenó una compra cercana a los US$25 millones del gas medicinal para satisfacer la demanda. “La falta de oxígeno influyó en la mortalidad, porque la gente que necesitaba oxígeno y que con eso se podía haber curado, probablemente se agravó y tuvo que llegar a UCI o ya no llegó a UCI”, dijo Gozzer a BBC Mundo.

4. Reacción del gobierno

Al inicio de la pandemia en Perú, a mediados de marzo, el gobierno reaccionó rápido y decretó una de las cuarentenas más restrictivas de la región. Al mismo tiempo destinó entre el 9% y el 12% de su PIB para ayudar a la gente que hubiera perdido su empleo (o autoempleo) y a las empresas que se hubieran quedado sin ingresos a causa del cierre de la economía.

Pero Hugo Ñopo cree que les faltó “una vuelta de tuerca” a estas medidas para adaptarlas a la realidad peruana. Alrededor del 71% de la población económicamente activa en Perú vive de la economía informal o se desempeña en oficios en los que obtienen sus ingresos día a día, por lo que no podían quedarse en casa y debían salir a trabajar a la calle.

Además, la gente tuvo que ir a abastecerse a lugares aglomerados como los mercados, a los que en mayo Vizcarra identificó como “los principales focos de contagio”.

El reparto de los bonos económicos también propició que se formaran aglomeraciones en los bancos, pues solo un 38,1% de los peruanos adultos tiene cuenta bancaria. El resto debía ir en persona a cobrar el dinero.

Para el doctor Gotuzzo, “las medidas sociales buenas (bonos) terminaron siendo medidas de salud pública negativas”. “Los planes iniciales de alguna forma eran copia de las estrategias de Europa. Nos faltó ver que esas estrategias no necesariamente iban a ser exitosas aquí, con tanta informalidad. Nos faltó pensar en una solución distinta, para nosotros”, dijo Ñopo a BBC Mundo.

“Nadie esperaba que el gobierno no cometa errores, nadie conocía la pandemia. Pero si íbamos a cometer errores, debíamos transparentarlos y corregir sobre la marcha”, agregó.

Una vez que el gobierno identificó algunos de estos problemas, tomó medidas como intervenir y reorganizar los mercados, y ampliar el horario de atención de los bancos.

La economista Janice Seinfeld, directora ejecutiva de la consultora Videnza, también señaló que al decretarse la cuarentena y suspenderse los servicios de transporte, mucha gente regresó caminando a sus ciudades de origen.

“Hubiera sido bastante más positivo un cierre un poco más fino, se debió hilar un poco más fino de acuerdo a la realidad nacional”, dijo Seinfeld a BBC Mundo.

5. Cumplimiento de restricciones

Los últimos días, mucha gente responsabilizó a aquellos peruanos que incumplen las restricciones destinadas a prevenir los contagios. La tendencia surgió a raíz de que el fin de semana pasado 13 personas murieron y otras seis quedaron heridas en una estampida ocurrida ante la intervención de la policía en una fiesta clandestina celebrada en Lima.

Unas 120 personas habían asistido al evento en Thomas Restobar, pese a que las reuniones están prohibidas en Perú como medida de prevención del contagio de covid-19.

“Se desesperaron y querían escapar como fuera”: qué pasó en la estampida en una discoteca en Perú que dejó 13 muertos.  “Uno se pregunta si fue un caso aislado y la respuesta es absolutamente no. Sucede en todos los barrios y es una cosa enraizada que nos dice qué tan dispuestos estamos a respetar reglas. Lamentablemente eso nos está costando”, dijo Ñopo.